2005 - Concurso para la rehabilitación, ampliación y creación del Centro de Producción Artística "La Regenta", Las Palmas de Gran Canaria




Arquitectos: José Antonio Sosa + María Luísa González + Miguel Santiago
La Regenta se ha consolidado como sala de arte. A pesar de las reticencias iniciales a su emplazamiento, que le achacaban situarse fuera del "circuito cultural de la ciudad", ha conseguido imponerse y convertir ese inconveniente en ventaja: extender, irradiar la cultura y hacerse con un entorno dinámico como es el del Puerto; allí se localizan ahora también los espacios culturales de Elder y Miller, y la ya tradicional plataforma de espectáculos del Parque de Santa Catalina; ellos han venido a reforzar aun más este nuevo polo cultural de la ciudad.
El reciclaje es una operación selectiva. No todo vale. El análisis de lo que se conserva y lo que no, es como el diagnostico del médico; de el depende la validez del resultado.
Para alcanzar el objetivo de transformar la Regenta en un centro de producción artística hemos partido de las siguientes consideraciones: la fachada a la calle de León y Castillo se debe preservar, no tanto por sus valores arquitectónicos, como por sus valores históricos y también porque sustenta y da sentido al nombre del espacio. Las dos plantas bajas del edificio son también claves. Su preservación se justifica. A lo largo de los veinte años de andadura de La Regenta, han demostrado cumplir más que satisfactoriamente sus funciones de espacios expositivos amplios y versátiles. ¿Que tiene algunos inconvenientes a la hora de montar, como, por ejemplo el patio? Tratemos de buscar solución a ellos. La primera que se ocurre al respecto es la expeditiva de eliminarlo. Sin embargo esto no parece razonable; en ese caso, la estructura de pilares actual perdería su sentido y las columnas quedarían como simples estorbos en medio de la planta. El patio forma parte de la estructura tipológica, parece adecuado mantenerlo. Lo que sí planteamos es restarle importancia: Eliminar el lucernario de cubierta, (hoy oscurecido de mil formas); este sí que no tiene ningún sentido y hace más visible la presencia del patio.
Respecto a la planta superior, en semicubierta, esta carece de las condiciónes para adaptarse a los nuevos usos. Su configuración actual, precaria, dividida por la estructura y con baja altura de techo está excesivamente adaptada a los usos fragmentados de hoy. Por el contrario, lo que necesitamos ahora son espacios diáfanos versatiles, contingentes. Capaces de aceptar todos los usos.
La Regenta carece del espacio disponible necesario y de la contingencia y diafanidad convenientes para convertirse hoy en centro cultural referente de la ciudad.
Planteamos más altura para lograr más amplitud de espacios, pero también para sobresalir y destacar sobre el entorno.
Dotar al edificio de nuevos espacios, pero sin perder el carácter actual.
Para ello se adopta un criterio muy vinculado al uso industrial que tuvo en su día: un apilamiento de grandes cajas (las imaginamos como grandes cajas de puros), una estratificación de espacios disponibles y libres capaces de albergar cualquier uso. Cajas sin estorbos intermedios, sin espacios fijos que obstaculicen cualquier clase de montaje o de instalación. Cajas que permitan cualquier actuación o cualquier uso: talleres, loft, grandes naves lo que se quiera: espacios experimentales abiertos; espacios de libertad. Cajas con luz natural controlada y mucha altura. La altura es básica en estos espacios.
Para que esto funcione son necesarios determinados programas de mínimos: accesos bien dotados, con ascensor de gran dimensión, montacargas potente, dos escaleras( que se superponen) para cumplir la normativa de incendios, un espacio administrativo, una biblioteca, un salón de actos en condiciones, un archivo de obras y embalajes, jardines intermedios, y, arriba, en lo mas alto, como un potente mirador abierto a la impresionante vista de la bahía, una cafetería y terrazas anexas para celebrar las exposiciones y, sobre todo, para la tertulia y el debate. Espacios de relación y encuentro.
Por encima de este contingente programa, que no deja de ser orientativo y abierto, lo más importante: la flexibilidad de usos, la neutralidad de los espacios. El núcleo de comunicaciones verticales se sitúa en un extremo de las plantas. Cada caja, cada planta propuesta se resuelve apoyada en las medianeras de hormigón. Sin pilares, sin elementos que establezcan condiciones a priori. Dejando que sea el uso quien determine la especialización de los espacios. Diecisiete metros de luz para lograr un espacio totalmente diáfano y contingente, que permita cualquier uso posible vinculado con la creación. Como forma de obtener la libertad distributiva, pero además, como forma más económica de salvar sin tocarlas dos plantas inferiores (ni pensar podemos en el lío que supondría reforzar las columnas existentes en las plantas bajas).