2001 - Edificio Woermann, Las Palmas de Gran Canaria

Nos gusta enseñar Las Palmas de Gran Canaria desde el Istmo. Ver y mostrar los dos mares; a un lado el más estable y calmado del Puerto y al otro el más cambiante y divertido de Las Canteras.

La metrópolis actual creció y se desarrolló sobre ese estrecho y alargado brazo de arena; a horcajadas de los dos mares. La gran urbe que es hoy Las Palmas de Gran Canaria se entiende mejor cuando se la imagina uno acostada mirando a esas dos orientaciones de naciente y poniente; a un lado el Puerto, el comercio y el intercambio cultural, al otro, la playa, el ocio y el ambiente cosmopolita.

En los 60, en su crecimiento y extensión algo desbordada y alocada, la ciudad olvidó la esencia de ese lugar; ocultó y taponó la visión de ese doble mar, que era una de sus características más esenciales.

Construir la Woermann, no es por lo tanto, construir sólo un grupo de edificios emblemáticos. Sería así si se tratase de otro emplazamiento, pero no aquí, en el Istmo. Construir la Woermann es, además el encuentro con una oportunidad histórica... la oportunidad de:

  • Construir un nuevo lugar, un nuevo ambiente.
  • Usar la arquitectura para definir un nuevo espacio público en el corazón del Istmo.
  • Ofrecer la oportunidad de recuperar el vínculo histórico entre los dos mares; la visión simultánea del puerto y Las Canteras a nivel del peatón.
  • Permitir la conexión peatonal entre la playa y el Puerto: debilitar los flujos longitudinales de hoy, y permitir atravesar el Istmo en transversal, de lado a lado, de mar a mar.
  • Inyectar en el corazón de un área degradada un nuevo impulso regenerador cuyo efecto sinergético se traslade pronto al resto de los edificios y de la trama urbana. Una operación estratégica para mejorar, desde este nuevo centro urbano, a todo el entorno del Istmo.