2005 - Concurso Frente Litoral de Puerto del Rosario, Fuerteventura

Arquitectos: José Antonio Sosa + María Luísa González + Miguel Santiago

Puerto del Rosario está a punto de convertirse en una ciudad global. Un nuevo tipo de ciudad alejada de planteamientos históricos. Está experimentando un rápido crecimiento con una mezcla de poblaciones de diferentes procedencias, pocos son los oriundos, casi no tiene huellas de su historia; quizás la mas importante sea su relación omnipresente con el mar.

Y quizás sea aquí en donde está su principal virtud.
Una ciudad de estas características necesita una serie de intervenciones que la catapulte al listado de ciudades con carácter, con"glamour". Ciudades en las que el espacio urbano esté conformado en torno al mar, alrededor de las plazas de agua de su bahía y sus puertos, como Oporto, Mónaco, Venecia, Niza….

Puerto del Rosario necesita una nueva organización espacial. El ser la capital de la isla con mayor desarrollo turístico del Archipiélago Canario, su cercanía al Aeropuerto y su carácter de ciudad portuaria le confiere unas condiciones de oportunidad de desarrollo únicas. Tener una cama turística por habitante supone un flujo potencial de capitales muy importante. Pero estas pasan por el sostenimiento de unas condiciones ambientales y paisajísticas muy cuidadas. Sólo así conseguirá el flujo de capitales, un ave fénix moderno, depositarse en ella.

Puerto del Rosario debería tratar de evitar errores cometidos en otras ciudades. Sostener el crecimiento indefinido del puerto comercial en su emplazamiento actual ahogará el horizonte marino; robará el mar a la ciudad. Pero, por otra parte, tampoco es concebible una propuesta utópica que deje a la isla sin abastecimiento marítimo en un corto plazo.

En nuestro proyecto tratamos de dar respuesta a este debate entre crecimiento y sostenibilidad. Para ello se hace necesario un planteamiento no estático ni finalista del proyecto, sino su desarrollo por tiempos sucesivos. Por esto planteamos un proyecto desarrollado por fases. Un puerto es el resultado de un proceso largo; tanto como el de la ciudad a la que se une. No se hace de la mañana a la noche, ni tampoco se desmonta de la mañana a la noche.